🚫 No hago formación híbrida, y no es una manía
Un híbrido no es un punto medio: son dos procesos compitiendo por un único recurso, la atención del facilitador. Y siempre pierde el mismo lado.
Cuando alguien me propone hacer una formación en formato híbrido, con parte del grupo en la sala y parte conectada, digo que no. Y la reacción habitual es que suena a rigidez.
No lo es. Es una decisión de diseño de proceso, y creo que se puede defender sin apelar a ninguna preferencia personal.
Un híbrido no es un formato intermedio
La idea de fondo del híbrido es que reparte: un poco de lo bueno de cada uno. Pero no funciona así.
Un híbrido son dos procesos distintos ejecutándose a la vez y compitiendo por un único recurso compartido, que es la atención del facilitador. Y en cualquier sistema donde dos flujos comparten un recurso saturado, uno de los dos pierde.
No es una posibilidad: es lo que pasa siempre. Y pierde siempre el mismo.
El que está en remoto no se queja. Se calla. Y el silencio no se parece a un problema.
Por qué pierde siempre el mismo lado
No es falta de voluntad del formador. Es que las dos vías no compiten en igualdad de condiciones.
| EN LA SALA | CONECTADO |
|---|---|
| Interrumpir cuesta nada: basta con hablar | Hay que desmutear, esperar el hueco y arriesgarse a pisar a alguien |
| La cara de duda se ve y se atiende | La duda se queda en un recuadro de cinco centímetros |
| Las conversaciones laterales enriquecen | Las conversaciones laterales de la sala son ruido inaudible |
| El ejercicio en subgrupo es inmediato | El subgrupo remoto se queda aparte del resto |
| El café produce la mitad del valor del día | No hay café |
Cinco filas, cinco desventajas en la misma columna. No hay forma de compensarlas desde la mesa del facilitador mientras además se da la formación.
La suma de las dos debilidades
Lo que resulta curioso del híbrido es que tampoco conserva las ventajas.
- No tiene la logística cero del formato en línea, porque sigue habiendo sala, desplazamiento y agenda bloqueada.
- No tiene la presencia del formato presencial, porque media sala no está.
- No se replica bien, porque cada edición depende de cuánta gente se conecte.
- No se puede grabar con limpieza, porque la mitad del audio es sala.
- No permite ir a ver el trabajo, porque hay gente que no puede ir.
Y encima añade un defecto que ninguno de los dos tenía: dos clases de participante en la misma sesión, con acceso desigual a la conversación. Eso, en una formación sobre cómo hablar de los problemas, es bastante difícil de sostener.
Lo que esto le hace a la calidad de la sesión
| DESPERDICIO | CÓMO APARECE EN UN HÍBRIDO |
|---|---|
| Defectos | Participantes que terminan sin haber entendido y sin haberlo dicho |
| Espera | Pausas técnicas, repeticiones, «¿se me oye?» |
| Sobreproceso | El formador repitiendo para el otro canal lo que acaba de decir |
| Talento no utilizado | La mitad del grupo convertida en audiencia |
| Movimiento | Atención saltando entre la sala y la pantalla sin terminar en ninguna |
| Retrabajo | Sesiones de repesca para quienes se quedaron fuera de la conversación |
La fila del movimiento es la que menos se nombra y la que más cuesta. Un facilitador que alterna entre dos canales no está en ninguno de los dos.
Las excepciones honestas
Sería deshonesto presentar esto como una ley. Hay situaciones donde el híbrido es razonable, y conviene nombrarlas.
- Una sesión que es fundamentalmente informativa, sin trabajo en grupo ni discusión.
- Una persona concreta y puntual que no puede viajar, con alguien asignado expresamente a atenderla.
- Una segunda persona facilitando, dedicada en exclusiva al canal remoto.
Fíjate en que las tres excepciones consisten en lo mismo: o se elimina la competencia por el recurso, o se añade un segundo recurso. Que es, exactamente, reconocer el problema.
Un Poka-yoke para esto
La contramedida no es tener disciplina durante la sesión. Es que la decisión se tome antes y no se pueda deshacer por comodidad el día anterior.
| NIVEL | CONTRAMEDIDA | DE QUÉ DEPENDE |
|---|---|---|
| Débil | Recordar que hay que atender a los conectados | De la atención del facilitador bajo carga |
| Media | Nombrar a alguien que vigile el chat | De que esa persona no se distraiga con el contenido |
| Fuerte | La convocatoria define un único canal y no se abre el otro | De una decisión tomada antes, no durante |
| Fuerte | Quien no puede asistir va a la siguiente edición o a una sesión en línea propia | Del propio diseño del programa |
La cuarta fila es la que resuelve el caso real, que casi nunca es un debate de formatos sino tres personas que no pueden desplazarse. Eso se arregla con otra sesión, no partiendo la primera en dos.
No es rigidez, es quitar una variable
Elegir un solo canal no es imponer una preferencia. Es retirar del sistema la variable que más degrada la sesión, para que la atención, la del formador y la del grupo, pueda estar entera en un sitio.
Es el mismo razonamiento que aplicamos en cualquier proceso: cuando una condición genera variación y no aporta nada, se elimina antes de empezar en lugar de gestionarla sobre la marcha.
Tres preguntas antes de montar un híbrido
- ¿Quién va a estar pendiente de los conectados mientras yo doy la formación?
- Si nadie interviene desde el remoto en toda la sesión, ¿cómo sabré si fue porque lo entendieron todo?
- ¿El problema real es el formato, o son tres personas que no pueden desplazarse ese día?
La tercera suele desactivar el debate entero.
Cómo lo hago yo
Trabajo en los dos formatos y ninguno es un plan B, pero cada sesión es entera en uno de los dos. Presencial en cualquier punto de España, desde Barcelona e incluidas las empresas que están fuera de las ciudades, o en línea cuando el equipo está repartido. Los formatos y duraciones están en la página de formación.
Para seguir leyendo
Sobre el silencio que no significa acuerdo, Sonreír y asentir es retrabajo diferido. Sobre decir lo que no funciona sin romper la relación, Confrontación constructiva. Y sobre lo que cada formato hace posible, Elegir formato no es elegir comodidad.