🏭 La lluvia de ideas es una máquina de sobreproducir

En noventa minutos un grupo pequeño crea más demanda de la que la organización absorbe en un semestre, y nadie declara la capacidad. Lo que falta no es criterio: es un límite.

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🏭 La lluvia de ideas es una máquina de sobreproducir

Una sesión de lluvia de ideas parece inofensiva. Se reúne gente durante noventa minutos, se llena una pizarra de posibilidades y todo el mundo sale con la sensación de que ha pasado algo bueno.

Pero mira lo que ha ocurrido en términos de proceso. En hora y media, un grupo pequeño ha creado más demanda de la que la organización puede absorber en un semestre. Y nadie ha declarado la capacidad disponible.

Eso no es una sesión de ideas. Es una máquina de sobreproducir.

Una idea apuntada no es una opción: es un compromiso

La teoría dice que una lluvia de ideas genera opciones, y que después se elige. En la práctica, cada idea que queda escrita en la pizarra crea una expectativa en alguien de la sala.

El que la propuso espera noticias. El que dirige recuerda que se habló de ello. Y semanas después alguien pregunta por «lo de los agentes que comentamos», y de repente hay trabajo en curso que nadie decidió empezar.

Nadie aprobó ese proyecto. Simplemente nadie lo descartó, y en un sistema sin límite de entrada eso basta.

Lo que la sesión produce y lo que declara

LO QUE LA SESIÓN CREE QUE PRODUCE LO QUE EL SISTEMA RECIBE
Un abanico de posibilidades Una cola de trabajo sin priorizar
Creatividad del equipo Expectativas repartidas entre varias personas
Material para decidir Compromisos implícitos difíciles de retirar
Energía y alineamiento Capacidad comprometida sin que nadie la contara
Una lista Un plan que nadie escribió

La columna de la izquierda es la que se cuenta al salir. La de la derecha es la que aparece en la carga de trabajo del trimestre siguiente.

El desperdicio de idear sin límite

DESPERDICIO CÓMO APARECE
Sobreproducción Generar más ideas de las que el sistema puede evaluar
Inventario Ideas pendientes que ni avanzan ni se cierran
Espera Propuestas en un limbo durante meses
Sobreproceso Volver a discutir la misma idea en cada revisión
Talento no utilizado Gente trabajando en lo no descartado en vez de en lo elegido
Retrabajo Reconstruir el contexto de una idea de hace cuatro meses

Fíjate en la espera y en el retrabajo: son costes que no existirían si la sesión hubiera cerrado sus propias salidas.

Lo que falta no es criterio, es un límite

La reacción habitual cuando esto se nota es pedir más criterio: una matriz de impacto y esfuerzo, una puntuación, un comité. Ayuda poco, porque no toca la causa.

La causa es que la sesión no tiene límite de salida. Mientras se pueda salir con veinte ideas vivas, se saldrá con veinte ideas vivas, por buena que sea la matriz.

Un sistema de arrastre (pull) no funciona porque la gente priorice mejor. Funciona porque hay un número máximo de cosas que pueden estar en curso a la vez, y para meter una hay que sacar otra.

Cómo se cierra una sesión que no sobreproduce

ANTES DESPUÉS
«Buena sesión, ya lo vemos» Toda idea sale con un estado explícito
Todo queda vivo por defecto Nada queda vivo salvo lo que se declara vivo
Sin límite de cuántas avanzan Número máximo fijado antes de empezar
El descarte se percibe como rechazo El descarte es el resultado normal y mayoritario
Sin dueño ni fecha Lo que avanza tiene nombre y siguiente paso

Tres estados bastan: avanza ahora, en espera con fecha de revisión, descartada. Nada puede salir sin uno de los tres.

El Poka-yoke de la sesión

Una regla que no depende de que nadie se acuerde: la sesión no termina hasta que la lista de ideas vivas cabe en el límite acordado. Si hay más, hay que descartar en la sala, delante de todos, antes de irse.

NIVEL CONTRAMEDIDA DE QUÉ DEPENDE
Débil Recordar que hay que priorizar después De la memoria de alguien
Media Una matriz de impacto y esfuerzo al final De que alguien la rellene y la respete
Fuerte Límite de ideas vivas fijado antes de empezar De un número acordado
Fuerte La sesión no se cierra si se supera el límite Del propio paso, que no deja avanzar

Que el descarte ocurra en la sala es lo importante. Descartar por correo dos semanas después cuesta el triple y deja a alguien pensando que su idea no importó.

Una prueba de diez minutos

Coge la última sesión de ideas que hicisteis. Cuenta cuántas ideas salieron vivas, cuántas avanzaron y cuántas siguen en un estado que nadie sabría describir.

Si la tercera cifra es la mayor, no tienes un problema de creatividad. Tienes un almacén.

Para seguir leyendo

Sobre por qué una lista no es un plan, Tu lista de mejoras no es un plan y Cien proyectos de mejora no son un sistema de gestión. Sobre el empuje (push) que llena la cola, Nadie tiró de esto. Y sobre lo que cuesta salir de una reunión sin objetar, Sonreír y asentir es retrabajo diferido.