🚩 Decisiones sin datos: 5 señales de alerta que todo ejecutivo debería vigilar
Hay decisiones que se aprueban en diez minutos de reunión sin que nadie pregunte de dónde salen los números, porque no hay números. Se aprueban por convicción, por urgencia, o porque la persona que las propone habla con mucha seguridad. En mejora de procesos, esas decisiones suelen costar mucho más de lo que ahorran.
Por qué es tan fácil aprobar algo sin base factual
Ninguna propuesta llega a un comité diciendo "esto es una corazonada". Llega con lenguaje de negocio, con un caso convincente y, casi siempre, con la persona correcta defendiéndola. La falta de datos no se nota como un vacío: se disfraza de urgencia, de experiencia o de sentido común. Y el sentido común, sin verificar, es solo una opinión con buena presentación.
Cinco señales de alerta antes de aprobar
- Se propone un cambio radical antes de poder nombrar el problema con precisión. Si nadie puede resumir el problema en una frase con un número dentro (cuánto, con qué frecuencia, desde cuándo), es probable que la solución esté resolviendo una sensación, no un problema real.
- No se cita ninguna línea base, solo una anécdota reciente. Un cliente se quejó la semana pasada, un directivo tuvo una mala experiencia: son señales útiles para investigar, no evidencia suficiente para rediseñar un proceso completo.
- La urgencia impide cualquier comparación de antes y después. Cuando la respuesta a "¿cómo mediremos el impacto?" es "no hay tiempo para eso, hay que decidir ya", la urgencia se está usando para evitar la pregunta, no para responderla.
- La solución ya estaba decidida antes de que empezara el análisis. Se piden datos para justificar una idea que ya se tomó, no para decidir entre varias opciones. El análisis, en ese caso, es teatro, no un método.
- Nadie puede explicar cómo se sabrá si funcionó. Si la propuesta no incluye una métrica de éxito clara antes de implementarse, no hay forma honesta de evaluar después si mereció la pena, y esa ambigüedad casi nunca se corrige a posteriori.
Un tollgate simple: sí o no, no "depende"
Un buen filtro antes de aprobar no necesita ser complicado. Cuando el criterio permite respuestas ambiguas, cualquier propuesta puede colarse. Un tollgate binario obliga a decidir con claridad: si alguna de estas tres condiciones no se cumple, la propuesta no pasa, se devuelve para trabajarla más, punto.
- ¿Podemos nombrar el problema en una frase, con un número dentro? Sí o no.
- ¿Existe una línea base medible, aunque sea aproximada? Sí o no.
- ¿Sabemos, antes de empezar, cómo sabremos si funcionó? Sí o no.
Tres "sí" para avanzar. Un solo "no" y la propuesta vuelve al remitente, sin excepciones ni "esta vez lo dejamos pasar".
Tres preguntas que todo ejecutivo debería tener siempre presentes
- ¿Qué dato me falta que debería exigir antes de firmar esto? Si la respuesta no es inmediata, probablemente ya se sabe cuál es y se está evitando pedirlo.
- Si esto no funciona, ¿cómo y cuándo lo sabremos? Una propuesta sin fecha de revisión es una promesa sin fecha de vencimiento.
- ¿Quién se beneficia de que esta decisión se apruebe rápido? No siempre es una mala señal, pero vale la pena saber la respuesta antes de firmar, no después.
Ninguna de estas preguntas frena una buena decisión. Solo frena las que no deberían haberse propuesto así en primer lugar.
🎵 Antes de firmar la próxima decisión: sube el volumen.
"I could be wrong. I could be right." (Public Image Ltd., "Rise")